viernes, 24 de abril de 2015

6 Cosas que he aprendido en Sant Jordi 2015

Una vez más pasa Sant Jordi, EL DÍAAA de la CUULTURAAA  (así, dicho como con voz tenebrosa de los infiernos) de los libros y de las mafias establecidas en cultivadores de rosas. 
Estuve el año pasado en algunos stands con Stendhal y nuestro Corazón Robot,  así que no me pilló de nuevas. Sin embargo, este año, al ir de la mano de la macroeditorial Lunwerg aka Planeta he aprendido algunas cosas nuevas:
Fuck yeah! allá vamos

1. Sant Jordi es un día de ejercicio físico. Te pasas el día de aquí para allá, entre una muchedumbre de gente entre los cuales hay mucho imbécil. Especial mención a los taxistas, que en este día en el que se colapsa TODO el centro de Barcelona, pasan de ser seres humanos a orcos sobre cuatro ruedas dispuestos a gritar, insultar y machacar,  al primero que pase por delante. 

2. Sant Jordi es un día de paciencia infinita. Hay colas para todo. Colas para comprar libros, colas para pagar, colas para que te firmen, colas para comer, para ir al baño, para cruzar el semáforo, para pasar el torniquete del metro: colas, colas, colas, colas, colas. 
Keep calm and take a cup of tea, relax, be water my friend... todo eso.

3. Como autora he descubierto (esto va para vosotros, queridos lectores) lo molesto que es cuando estás sentadita en tu mesita, con tu sonrisita, dispuesta a firmar un librito haya alguien haciéndote fotos a menos de medio metro. 
NO tiene tu libro, NO quiere hablar, NO te corresponde la sonrisa, sólo saca el móvil y te hace fotos. 
Es un rollo y es la primera fase de desarrollo del Complejo de  Mono de Zoo
Así que por favor, fotos si, pero con unas palabritas de cariño, ¿no?
4. Si tu editorial es lo suficientemente grande para llevarte a comer a una terraza de un hotel con otras 150 personas de traje, Boris Izaguirre, la tele, barra libre y muchos canapés, ponte bien de canapés. 
Que no hay nada peor que hacer firmas a media tarde con la modorra de los vinos
(Y pillarse el pedo a las 2 del mediodía queda un poco demasiado bohemio)
Aquí un ejemplo de un amable editor dando de comer a su autor. 
Autores que supieron mantener la compostura y no se pasaron ni un pelo con el vinito:
  Jorge, de "El manual del perfecto Festivalero", Raquel y yo, Carles y Alfonso de "No sin mi barba" y Sara Herranz de "Todo lo que nunca te dije lo guardo aquí".
Gente majísima, encantadora, artistazos como la copa de un pino y bellísimas personas.

5.  He descubierto que a pesar de tu larga trayectoria profesional, de lo bueno que seáis, tú y tu libro, los youtubers SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE MOLARÁN MÁS QUE TÚ.
Tienen fans sin miedo a nada. 
Que gritan, que ansían, que van disfrazados, que hacen colas de horas sólo para verte, que lloran si no llegas, que lloran más si llegas, que besan, que se hacen fotos... 
Fans adolescentes, seres hormonados dispuestos a matar  por su autógrafo si hace falta.
Lo mejorcito.
Aquí apreciamos la cola de 200 seguidores de una tal yelow mellow que entre grititos y aspavientos esperaban que les firmara un autógrafo. Un poquito antes, el señor Gonzo, con cara de jaja-que-risa-tía-felisa-la-bromita-del-youtuber.
6. Tómatelo todo con alegría.
 Es importante apreciar el día. Rodéate de gente maja y valora las cosas raras y divertidas que suceden en Sant Jordi. 
Es muy importante hacer familia, conocer gente nueva y aprender del trabajo de otros.
Foto de familia Lunwerg.

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